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Enrique Espinoza y la salchicha de atún sin conservadores

Enrique Espinoza se dedicaba a las finanzas. Hasta que decidió algo que le apasionaba desde hace mucho tiempo: la cocina. Hoy, su negocio conquistó a los tiburones durante el primer episodio de SharkTank, llevándose 2 millones de pesos para impulsar su empresa al extranjero. 

Enrique Espinoza es el CEO de Rossonero Foods, empresa dedicada a la comida en la que su platillo estrella son las salchichas de atún. Fue en 2007 cuando inició la aventura al dejar su trabajo en finanzas en la Ciudad de México para volver a su tierra natal, Mazatlán, Sinaloa, y comenzar su propia empresa.

Texto: Beatriz Gaspar / Fotos: Cortesía de Shark Tank México

18 meses tardó en encontrar la receta secreta que lo haría merecedor del visto bueno de dos tiburones: Patricia Armendáriz y Carlos Bremer, quienes invirtieron con 2 millones de pesos a cambio de 20% de participación de la empresa (10% cada uno respectivamente).

Además, su negocio se vislumbra prometedor. De acuerdo con datos de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), muestra que México es el cuarto productor de alimentos orgánicos en el mundo y en comercio exterior se ubica entre los principales 20 países exportadores.

Emprender en la comida 

A su regreso a Sinaloa en 2007, Enrique no encontró en dónde desarrollar sus habilidades financieras en una ciudad más pequeña. Así que por gusto se involucró en la industria vinícola con su empresa ‘La vid de Dolores’. “Vi una oportunidad y me fue muy bien durante dos años, pero después comenzó la inseguridad”, platica el emprendedor.

El dinero comenzó a faltar y su negocio no fue el único afectado.“Ese fue mi primer tropiezo grande, con lo que pude rescatar de la empresa fundé, junto con mi hermano, Rossonero Foods”, narra Enrique. Pero la ‘La vid de Dolores’ ya les había dado una primera señal de que la comida era la receta correcta pues ofrecían pizza para que la gente se motivara a iniciar en el vino.

El comienzo fue bueno, sin embargo, el emprendedor se dio cuenta que el trabajo era mucho más demandante. “La familia comenzó a quedar de lado y supe que ese no era el camino”, explica. Comenzó a buscar nuevas alternativas.

Una de las ventajas que él observó fue que el atún era su ingrediente clave, pues los clientes se mostraban satisfechos por los platillos hechos con él. El atún les daría el triunfo.

Cocinar innovación

Enrique comenzó a experimentar y lo daba a probar a los clientes para conocer su reacción y saber si las receta iba bien. “Cuando probaron la salchicha mucha gente nos pedía para su casa, así que decidimos empaquetar y empezar a tener presencia en mercados orgánicos”, asegura.

Pero llegar hasta aquí no fue fácil, pues al principio la salchicha estaba muy condimentada, “la gente nos decía sus comentarios y nosotros no sabíamos qué quitarle o ponerle especias”, cuenta el emprendedor. El sabor no solo era un reto, también la textura para que fuera amigable con el consumidor, pues el atún es espeso. “Logramos lo que queríamos: hacer un salchicha honesta y atractiva para la gente”, afirma.

Comercialización

La salchicha es tipo europea (requiere cocinarse) y está hecha de manera artesanal con carne molida de atún y los insumos adicionales, sin químicos ni conservadores. Se deben mantener congelado para cuidar las propiedades del producto, el cual tiene una duración de hasta un año. Es de consumo inmediato.

Para darla a conocer las comenzó a preparar y ofrecerlas, fue así que la gente comenzó a llevársela a Estados Unidos, Canadá y Europa. Su producción inicial era de 20 kilos, hoy tienen la capacidad de producir tres contenedores mensuales, un equivalente a 27 toneladas por contenedor.

“No solo el mercado nacional le interesaba, así que nos dimos a la tarea de investigar nuestra capacidad. Hoy contamos con procesos estandarizados, proveedores adecuados y la labor será convencerlos de que el producto tiene futuro”, afirma.

El siguiente paso fue entrar en la industria retail en Walmart, City Market, HEB y en la restaurantera Fisher’s. Así como personas interesadas en Estados Unidos pues se encuentran en el proceso de la etiqueta en inglés. Enrique es optimista y se ve consolidando su negocio.

Hoy con el apoyo de los tiburones sabe que le ayudará para comunicar el producto, pues al romper la barrera de que lo prueben les ayuda a tener una compra. “El dinero siempre ayuda, pero el que la gente vea que los expertos lo prueben, será un gran impulso”.

Fuente: Revista Lideres Mexicanos 7 de Mayo de 2019

Texto: Beatriz Gaspar / Fotos: Cortesía de Shark Tank México


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